Ojo seco y glaucoma

Centro Oftalmológico Dr. Raúl Salazar - Quito

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Ojo seco y glaucoma

El ojo seco y el glaucoma mantienen una relación estrecha porque el tratamiento crónico de la presión intraocular puede deteriorar la superficie ocular y, al mismo tiempo, una superficie sintomática reduce la adherencia al tratamiento antiglaucomatoso. En pacientes con glaucoma es frecuente encontrar ardor, sensación de cuerpo extraño, inestabilidad lagrimal y signos de disfunción de glándulas de Meibomio. La toxicidad depende del número de gotas administradas cada día, la duración del tratamiento y la presencia de conservantes. La exposición repetida puede disminuir la estabilidad de la película lagrimal, alterar las secreciones basales y reflejas y producir cambios epiteliales conjuntivales que afectan el confort y la cicatrización.
La evaluación debe incluir una historia clínica dirigida a síntomas de superficie ocular, examen biomicroscópico, tiempo de ruptura lagrimal, tinciones y pruebas de producción acuosa como Schirmer cuando estén indicadas. No basta con medir la presión intraocular: el tratamiento debe adaptarse simultáneamente a la gravedad y tipo de glaucoma y al fenotipo y severidad del ojo seco. Un paciente con enfermedad leve pero síntomas intensos por múltiples colirios puede tener peor adherencia que otro con una pauta simplificada, y la falta de adherencia compromete el control de la neuropatía óptica. La superficie ocular pasa por tanto a formar parte de la estrategia de preservación visual a largo plazo.
La reducción de la carga tópica es una herramienta importante. Siempre que sea clínicamente apropiado pueden priorizarse formulaciones sin conservantes, disminuir el número de instilaciones mediante combinaciones terapéuticas y considerar procedimientos que reduzcan la dependencia de gotas. La trabeculoplastia láser selectiva puede utilizarse con mayor frecuencia en determinados glaucomas como alternativa o complemento al tratamiento farmacológico. En pacientes seleccionados, la facoemulsificación y las cirugías mínimamente invasivas de glaucoma pueden contribuir al control de la presión y reducir la carga medicamentosa. El desarrollo de sistemas de liberación prolongada y dispositivos oculares busca precisamente mantener eficacia terapéutica con menor exposición crónica de la superficie a conservantes.
El tratamiento del ojo seco en estos pacientes incluye lubricantes sin conservantes, inmunomoduladores como ciclosporina, manejo de la disfunción de Meibomio, tapones lagrimales en casos seleccionados y procedimientos como IPL cuando existe indicación. La decisión debe individualizarse para no interferir con el control del glaucoma ni añadir tratamientos innecesarios. Mejorar la superficie ocular puede aumentar confort, calidad de vida y cumplimiento de la terapia hipotensora, creando un beneficio indirecto sobre el control de la enfermedad. El objetivo es mantener una presión intraocular adecuada sin sacrificar la integridad de la superficie ocular, entendiendo ambas condiciones como problemas crónicos que deben tratarse de forma coordinada.